Nuevos mercados potenciales para el mercado del desarrollo de agua: desalación y reuso.

Arancha Mencía
Vicepresidenta Desarrollo de Negocio de Abengoa Water



Nuevos mercados potenciales para el mercado del desarrollo de agua: desalación y reuso.

En los últimos años, se ha producido un indiscutible aumento en la demanda de nuevas fuentes de agua debido a diferentes factores como el crecimiento de la población -principalmente en países emergentes-, el aumento del consumo per cápita y, por lo tanto, de la demanda de alimentos y de agua para la agricultura e industria; y, por último, la disminución de los recursos disponibles. Esta disminución viene originada por la sobre explotación, la contaminación de los recursos habituales o, directamente, por el impacto del cambio climático, que está originando grandes periodos de sequías seguidos de inundaciones que impiden el uso de los recursos hídricos tradicionales.


Fuente: Global Water Market 2014, Global Water Intelligence

Todos estos factores, unidos a las nuevas tecnologías, han derivado en un increíble crecimiento y desarrollo de dos nuevos mercados potenciales dentro del mercado del agua: la desalación y el reuso.

Desde hace ya más de una década, el mercado de la desalación se ha consolidado como uno de los principales mercados en el sector del agua. El crecimiento en este sector, de alguna manera, ha mermado el crecimiento en el reuso.

Sin embargo, el avance en nuevas tecnologías, como la ultrafiltración, la ósmosis inversa y la radiación ultravioleta han alcanzado tal nivel que, hoy por hoy, el cliente final tiene absoluta certeza de los niveles de calidad y seguridad que se alcanzan en los procesos de reuso de agua para llegar a estándares de agua potable de forma directa o indirecta.

Principales potenciales mercados en estos sectores:


Fuente: Global Water Market 2014, Global Water Intelligence

Caso de estudio “Oriente Medio”

Desde los años 70, Oriente Medio ha sido el principal impulsor de proyectos de desalación en el mundo, debido a la falta de otras fuentes de recursos hídricos en su geografía. Sin embargo, en los últimos años, la tendencia en este mercado ha cambiado y, de usar predominantemente una tecnología térmica para desalar agua de mar, se está implantando el uso de tecnología de ósmosis inversa, que implica un consumo mucho menor de energía y, por tanto, un menor consumo de combustibles fósiles, los cuales pueden ser más rentables si se venden que si se desperdician en el proceso térmico de desalación de agua.

Siguiendo en esta línea de ahorro energético y disminución de la dependencia del petróleo, son los países de esta zona los que están liderando los proyectos de investigación y desarrollo sobre la posibilidad de combinar el uso de energías renovables con la desalación de agua de mar para uso industrial y/o potable. En este aspecto, la energía solar es la que lleva, por el momento, la delantera en la zona aunque, en otras geografías, también se están consiguiendo resultados esperanzadores con el uso de energía eólica en plantas desaladoras.

Proyectos como los de Masdar en los Emiratos Árabes o Kacare en Arabia Saudí, han potenciado el avance del mercado en este sector, y se espera que en los próximos dos o tres años pueda comenzarse la construcción a gran escala de este tipo de plantas.

Todos estos mercados, además, se han visto acompañados de nuevos esquemas financieros que permiten abordar proyectos que de otra forma no serían asumibles. Esta tendencia que se inició en Oriente Medio se ha extendido por todas las áreas geográficas con demanda de nuevos recursos de agua. Proyectos de inversión privada con esquemas IWP (Independent Water Projects), IWPP (Independent Water and Power Projects), BOT (Build, Own and Transfer) o PPP (Public Private Partnership) han conseguido que la financiación, que no era posible por parte de los Estados, llegue de la mano de inversores internacionales, multilaterales y empresas expertas en estos tipos de proyectos en otras áreas del sector de la infraestructura (energía, principalmente).

Como resumen de lo expuesto anteriormente, no existen dudas de que el mercado del agua es un mercado en expansión, debido al aumento de la demanda y a la disminución de los recursos tradicionales disponibles. Es por ello que las tecnologías que ofrecen nuevas fuente de agua potable, desalación y reuso principalmente, se han hecho más competitivas gracias a su desarrollo tecnológico, a nuevas fórmulas financieras y al aumento de la seguridad en la calidad del agua, viéndose incrementado el mercado a nivel mundial.

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Explorando nuevas fronteras








Ken Salazar.
Abogado de Wilmer Cutler Pickering Hale and Dorr LLP, despacho miembro del Consejo Asesor Internacional de Abengoa.





Ubicada en la histórica ciudad de Sevilla, Abengoa tiene sus raíces en el mundo explorador que llevó a la ciudad a ser la puerta de Europa hacia las Américas. Hace más de cuatrocientos años, Sevilla se convirtió en el principal nexo entre Europa y el Nuevo Mundo. Hoy, Abengoa se ha convertido en el conector entre el mundo antiguo y las tecnologías emergentes que están definiendo el futuro de nuestro planeta.

Durante siglos, las naciones han investigado la energía del sol preguntándose cómo se podría producir electricidad para abastecer comunidades en todo el mundo mientras la humanidad ha luchado para conseguir suministros fiables de agua potable, especialmente en épocas de sequía.

Desde el comienzo del movimiento ecologista, las comunidades internacionales han luchado para hacer frente a la enorme cantidad de residuos generados por la actividad humana y que se depositan en vertederos de todo el mundo.

Ahora, Abengoa está dando soluciones a estos importantes retos.

Un ejemplo de ello son los proyectos de energía solar que está desarrollando en diferentes partes del planeta y que están consiguiendo que aquellos escépticos pasen a convertirse en importantes defensores de este tipo de iniciativas solares a escala comercial. Actualmente, las plantas de energía solar a escala comercial de Abengoa se encuentran ya generando electricidad en la red de Estados Unidos, Abu Dhabi, Argelia y España. Además, la empresa está construyendo nuevas plantas de energía solar en Chile, Estados Unidos y Sudáfrica.

Hasta hace pocos años, Estados Unidos contaba con una producción de energía solar a escala comercial muy limitada. Ahora, Abengoa gestiona algunas de las mayores plantas solares comerciales del mundo en los desiertos de California y Arizona. Concretamente la planta termosolar de Arizona, de 280 megavatios, cuenta con tecnología punta en materia de almacenamiento térmico y proporciona electricidad suficiente para satisfacer la demanda de 70.000 hogares de Arizona, incluso cuando no exista el recurso solar. Esta innovadora tecnología supone un gran paso adelante, ya que continúa abasteciendo electricidad incluso después de la puesta del sol.

Así como Abengoa lidera la revolución de la energía solar, también trata de abordar las necesidades de agua de las comunidades que se enfrentan a desafíos aparentemente insuperables, en cuanto al suministro de agua a sus ciudadanos se refiere. El centro de I+D de agua que Abengoa posee en Sevilla ha desarrollado tecnologías pioneras, dando, así, soluciones a problemas de agua a través de plantas de desalinización; y creando alternativas para el abastecimiento de agua a la comunidad.

He dicho muchas veces que el agua es el elemento vital de los países y las comunidades. A causa de las sequías que se han producido a lo largo de la historia, y que se siguen produciendo en el suroeste de Estados Unidos, las comunidades luchan para hacer frente a la escasez de agua y para planificar su abastecimiento futuro. La actual sequía del río Grande, que se extiende por Colorado, Nuevo México, Texas y México ha ocasionado problemas que amenazan con devastar los suministros municipales, industriales y agrícolas.

Lo mismo le ocurre al río Colorado, cuya escasez de agua afecta a Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México, Arizona, Nevada, California y México. El largo periodo de sequía que experimenta este cauce produce escasez del líquido elemento para los usuarios de las zonas urbanas y agrícolas a lo largo de toda la cuenca fluvial. En California, el gobernador Jerry Brown ya ha declarado el estado de emergencia debido a la falta de agua.

En opinión de la comunidad científica y de los organismos gestores de este recurso, la causa de estas sequías es el cambio climático. Además, el crecimiento de la población en el suroeste del país y el aumento de la demanda de agua hacen que muchas comunidades estén en estado de alerta.

Estados Unidos no es el único país que sufre periodos de sequía. También se están produciendo en Latinoamérica, África, Asia y en muchos otros lugares de todo el mundo. La tecnología y los proyectos de abastecimiento de agua de Abengoa están ayudando a dar soluciones a muchas de esas comunidades. La compañía ha construido plantas en todo el globo, incluyendo Ghana, Argelia y México.

Como parte de estos esfuerzos precursores, Abengoa está preparada para hacer frente a los retos creados por nuestros vertederos en el mundo. Desde sus instalaciones en Salamanca, España, la empresa ha desarrollado la tecnología necesaria para convertir los residuos sólidos urbanos en energía. Como se espera que la población mundial crezca hasta sobrepasar los siete mil millones de personas, la cantidad de basura que se genere crecerá exponencialmente. El despliegue de la tecnología de creación de energía a partir de residuos sólidos urbanos de Abengoa ayudará a abordar el problema de tratamiento de desechos al que se enfrenta el mundo y, al mismo tiempo, ayudará a desarrollar nuevas alternativas de suministros de energía fiable.

Al tiempo que explora las fronteras de la energía, la empresa está a la cabeza de los biocombustibles celulósicos avanzados. Los proyectos de Abengoa están ya creando bioetanol y biodiesel. En Estados Unidos, la planta de celulosa ubicada en Hugoton, Kansas convertirá paja y otros materiales en biocombustibles en un breve plazo.

En conclusión, el mundo se enfrenta a grandes desafíos a causa del cambio climático y del crecimiento demográfico. Las tecnologías de Abengoa ayudarán a la humanidad a hacer frente a los retos que presenta esta realidad.

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Un futuro brillante para la CSP en el almacenamiento de energía térmica

Patricia Malo de Molina.

Directora de Comunicación de Abengoa.

El año pasado fue un año clave para la industria de la energía solar por concentración (CSP), según hemos visto en la realización de varios importantes proyectos, entre ellos la planta de Solana de Abengoa, ubicada en Gila Bend, Arizona. Sin embargo, persisten las dudas en cuanto a si la CSP es una forma viable y rentable de producción de energía renovable para el futuro. Las dudas se centran en el impacto ambiental que las plantas CSP a gran escala pueden tener en los ecosistemas de los desiertos, los niveles de consumo de agua y en cómo pueden destacar en comparación con el coste significativamente menor de las plantas fotovoltaicas (PV) y las de gas natural. No obstante, la CSP resuelve el mayor desafío al que se han enfrentado las energías renovables: la intermitencia. La CSP tiene un futuro sólido, especialmente en el mercado de la energía de EE.UU. como resultado de su capacidad de almacenamiento energético.

Desde que la energía renovable entró por primera vez en el mercado, una de las mayores críticas que recibió fue precisamente la que hace referencia a su naturaleza intermitente, por lo que se dudaba de la fiabilidad de sus fuentes. A veces, las nubes cubren el sol, el viento no sopla, o las olas no rompen. Dada esa imprevisibilidad, los costes subirían y las fuentes de energía tradicionales seguirían teniendo que intervenir cuando las fuentes de energías renovables no estuviesen disponibles. La CSP evita esos problemas con su capacidad de almacenamiento de energía térmica. En comparación con otras energías renovables, ofrece la posibilidad de almacenar energía de forma eficiente que luego puede ser canalizada, lo que permite que una planta siga funcionando cuando haya nubes o después de la puesta del sol. Esta capacidad permite la generación de electricidad en los momentos de máxima demanda, por ejemplo, durante las tardes cuando los consumidores regresan a casa del trabajo.

La CSP será un componente crítico a la hora de satisfacer las necesidades de energía del mundo, a la vez que equilibrará los efectos del cambio climático. Según la Administración de la Información sobre la Energía de EE.UU., para el año 2040 habrá una demanda global de 820 billones de BTU, un aumento del 56 % en 30 años. Al mismo tiempo, durante ese mismo período, las emisiones totales de CO2 de Estados Unidos en materia de energía en 2040 serán igual a 5,599 millones de toneladas métricas. Por lo tanto, habrá una necesidad continuada de fuentes de energía fiables y que, además, tengan la capacidad de crecer a la vez que reducen las emisiones de CO2. La CSP satisface estas necesidades a la perfección, suministrando energía sostenible a niveles de escala comercial para satisfacer las demandas de energía en cualquier momento.

Para afrontar estos retos, los estados y territorios de Estados Unidos están empezando a exigir que las energías renovables puedan almacenarse. En 2013, California estableció un requisito para la compra de 1.325 megavatios de almacenamiento de energía para el año 2020. Puerto Rico también ha ordenado que todas las nuevas energías renovables incluyan la posibilidad de almacenamiento y Nueva York está considerando requisitos de almacenamiento similares. La CSP con almacenamiento es una tecnología que los gobiernos locales pueden tener en cuenta a la hora de cumplir con estos requisitos de almacenamiento de energía.

Solana de Abengoa, que comenzó a operar de forma completa a finales de 2013, es la prueba de que esta tecnología es viable, rentable y está preparada para cumplir con la demanda de los consumidores. Con 280 megavatios y con seis horas de almacenamiento de energía térmica, Solana es la planta de CSP más grande en el mundo que utiliza la tecnología de colectores cilindro-parabólicos. Puede satisfacer la demanda máxima de la región en las tardes de finales del verano y por las noches.

Solana funciona utilizando colectores cilindro- parabólicos con espejos. Las estructuras siguen el movimiento del sol, concentrando la radiación solar sobre un tubo receptor que contiene un fluido de transferencia de calor que absorbe el calor, alcanzando altas temperaturas. A continuación, la energía térmica de este fluido, convierte el agua en vapor, que, a su vez, acciona una turbina para generar electricidad. Con el almacenamiento de energía térmica, Solana es capaz de suministrar energía limpia a unos 70.000 hogares, evitando la emisión de cerca de medio millón de toneladas de CO2 cada año.

El almacenamiento térmico es el avance que la industria solar ha estado esperando mucho tiempo. Con él, las plantas pueden ofrecer horas de energía después de la puesta del sol, cuando la luna ha salido o en un día nublado y lluvioso. Este tipo de tecnología es un diferenciador único, dando ventaja a la CSP sobre otras tecnologías de energía renovable que no tienen capacidad de almacenamiento y proporcionando a los consumidores una energía renovable, sin contaminación y asequible cuando la necesitan.

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Desalación Sostenible.

Arturo Buenaventura

Director de Estrategia y Desarrollo Corporativo de Abengoa Water

La Tierra es una desaladora natural de agua de mar. Gracias a la energía del sol, el agua de los océanos se evapora generando nubes que descargan su agua en forma de lluvia, cayendo parte de ésta sobre la corteza terrestre, realimentando así los ríos, lagos y las reservas de aguas subterráneas que, de una forma u otra, vuelven a los mares.

La Tierra es conocida como el planeta azul. Sin embargo, el volumen total de agua que hay en ella, contando la de los ríos, lagos, aguas subterráneas, océanos y los casquetes polares, es de 1.386 millones de km3. Este volumen representa una esfera de agua de 1.385 km de diámetro. Para hacernos una idea de lo que esto representa, si la Tierra fuese equivalente en tamaño a una pelota de baloncesto, toda el agua del planeta cabría en una pelota de pingpong. Y ésta es toda el agua que sigue ese ciclo natural en la Tierra, la única de la que disponemos y la que hemos usado una y otra vez desde el origen de los tiempos.

Sólo un 3 % del agua del planeta es agua dulce. De este porcentaje, solamente se encuentra disponible un 0,3 % en los ríos y un 0,6 % en  aguas subterráneas, perteneciendo el resto a los casquetes polares. En consecuencia, la mayor parte no es de fácil acceso o es agua de mar.

Además, nos encontramos con la problemática de que ni el agua dulce de la que disponemos ni la población está uniformemente distribuida. Aunque la población tiende a concentrarse en zonas de fácil acceso al agua dulce, este acceso es cada vez más difícil de asegurar, ya que cada vez son más comunes las aglomeraciones en ciudades cada vez más grandes.

El agua es un elemento indispensable para la vida y es considerado un derecho de todos y cada uno de los habitantes del planeta. Sin embargo, cerca de una tercera parte de la población vive en zonas que sufren un estrés hídrico (desequilibro entre la oferta y la demanda de agua) entre moderado y alto, y alrededor del 20 % de la población mundial no tiene una fuente segura de agua potable. Necesitamos, por tanto, ayudar al ciclo natural de agua en la Tierra, generando recursos adicionales de agua dulce en aquellas regiones que sufren escasez.

La desalación es una solución a estos problemas en aquellas zonas geográficas que cuentan con acceso a agua de mar o a fuentes de agua salobre. Y es por ello que Abengoa ha invertido, desde hace años, en el desarrollo de la tecnología de desalación por ósmosis inversa, debido a su menor consumo energético respecto a otras tecnologías de desalación disponibles. Así, las plantas desaladoras de Abengoa incluyen los últimos avances tecnológicos al tiempo que hemos desarrollado herramientas innovadoras que permiten un diseño optimizado y más sostenible de las mismas. Dentro de estas mejoras, se encuentra el uso de intercambiadores de presión de última generación, la minimización de la utilización de compuestos químicos, la disminución del volumen de salmueras de rechazo, así como la mejora de la conversión, membranas de ósmosis inversa de última generación, bombeo de alta eficiencia, membranas de ultrafiltración para el pretratamiento y tecnología propia en el proceso de remineralización del agua desalada, entre otras.

Además, en Abengoa seguimos invirtiendo en el desarrollo de avances tecnológicos que permitan desalar agua de una manera más eficiente, a un menor coste y de forma más sostenible. Como ejemplo de estos avances, Abengoa dispone a día de hoy de soluciones de desalación a partir de energías renovables, las cuales permiten generar recursos alternativos de agua minimizando la huella de carbono del proceso.

Esta semana celebramos el Día Mundial del Agua, con la temática Agua y Energía, oportunidad que aprovechamos para reafirmar nuestro compromiso de continuar invirtiendo y trabajando para seguir ofreciendo soluciones sostenibles a los problemas del agua en el mundo.

Fotografía: Jack Cook del Woods Hole Oceanographic Institution

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Informe del Presidente

Felipe Benjumea Llorente
Presidente ejecutivo de Abengoa

El año 2013 ha sido mejor de lo esperado vislumbrándose unas posibilidades de crecimiento que permitirán dejar atrás la crisis financiera. Sin embargo, el cambio climático sigue estando en el centro de los problemas a los que se enfrenta la humanidad. El Panel Intergubernamental sobre cambio climático de Naciones Unidas alerta de que la temperatura media del planeta aumenta al tiempo que los glaciares se deshielan, se eleva el nivel del mar y crecen las emisiones de CO2. Todo ello se atribuye al ser humano en un 95 % de la responsabilidad. El Informe Stern constata que todavía no hay una tendencia hacia la reducción de las emisiones, por lo que el calentamiento global continuará y obligará a que en el año 2100, cientos de millones de personas abandonen los lugares donde hoy viven.

La encrucijada que vive el mundo obliga, como señala el World Energy Outlook de 2013, a otorgar una renovada importancia a la eficiencia energética. Nuestro sector desempeñará un papel fundamental para que los objetivos de contención del cambio climático se consigan o no. La tendencia actual nos lleva hacia un aumento de la temperatura global de 3,5 ºC a largo plazo, y para evitarlo es imprescindible acelerar el ritmo de crecimiento de las energías renovables, que actualmente, se sitúa en un 2,5 % anual.

Nuestra compañía tiene soluciones viables a estos retos. La creación de conocimiento y la apuesta por la tecnología son la base de nuestra ventaja competitiva en los sectores de energía y medioambiente. Ello ha permitido que Abengoa sea un referente científico y tecnológico en nuestras áreas de actividad y un espacio privilegiado para la formación de profesionales en I+D e innovación.
El instituto de investigación puesto en marcha en 2011, Abengoa Research (AR), está obteniendo avances muy significativos en la producción y el almacenamiento de energía solar a precios competitivos, la transformación de residuos sólidos urbanos en bioetanol (W2B), el impulso de vectores energéticos como el hidrógeno o el bioetanol de segunda generación, la desalinización o la reutilización de aguas industriales y de otras procedencias, y los desarrollos enzimáticos y biomásicos.

Asimismo, Abengoa ha incrementado el número de sus patentes tecnológicas hasta alcanzar la cifra de 261 y es reconocida como la primera compañía española en el ranking de solicitud de patentes internacionales. Estos logros son el fruto del esfuerzo desplegado por el equipo de los 781 investigadores de la compañía y de la inversión realizada en proyectos de I+D e innovación, que ha ascendido a un total de 426 M€ este año.

Estamos cumpliendo con las inversiones previstas en nuestro plan estratégico, cerrando las financiaciones de los proyectos correspondientes y consiguiendo los socios que nos permitan hacer sostenible nuestra inversión. El mapa de proyectos de Abengoa se ha extendido a lo largo de este año a países como Israel, Sri Lanka, Ucrania o Angola, y hemos consolidado nuestra posición de liderazgo en países como Brasil, EE.UU., Sudáfrica, Chile, México, Perú o Uruguay.

La presencia global de Abengoa nos permite aprovechar las oportunidades de crecimiento. Este año las ventas han crecido un 17 % respecto a 2012, alcanzando los 7.356 M€. Y este dinamismo se refleja en nuestros resultados que alcanzan un ebitda de 1.365 M€, que supone un incremento del 44 %.En el plano financiero, este año, hemos completado con éxito la admisión a cotización en el mercado de valores Nasdaq de Estados Unidos mediante ampliación de capital por 517,5 M€, y cinco emisiones de bonos por un importe de 1.280 M€, además de desinversiones por 804 M€, lo que nos ha permitido atender las necesidades de financiación de la compañía de forma anticipada para el ejercicio 2014, reducir la dependencia del mercado bancario tras la cancelación parcial del préstamo sindicado y alargar el perfil de vencimiento de deuda.La deuda neta corporativa al cierre de 2013 es 2,2 veces el ebitda corporativo, alcanzando los 2.124 M€. Terminamos el año con una posición de tesorería de 3.878 M€ que nos permite afrontar los compromisos de inversiones y deuda previstos en 2014.Pensamos que, en el año 2014, Abengoa seguirá creciendo, al tiempo que reforzando su estructura financiera y consolidando una estructura de rotación de activos sostenible.

Ingeniería y construcción
Las ventas han crecido un 27 % y ascienden a 4.808 M€. La cartera de proyectos al terminar el año alcanza 6.796 M€. En EE.UU., hemos puesto en operación la mayor planta termosolar del mundo, Solana, en Arizona, que cuenta con un sistema pionero de seis horas de almacenamiento de energía para cuando no hay sol; y también continúa la construcción de la planta termosolar de igual potencia en California. Además, la empresa eléctrica estadounidense Portland General Electric (PGE) ha confiado en Abengoa para llevar a cabo una planta de ciclo combinado de 440 MW.

También hemos sido seleccionados para construir la mayor planta de ciclo combinado de Polonia, líneas de transmisión en Europa, Latinoamérica, África y Australia, y nuevas desaladoras en Oriente Medio y norte de África.

Infraestructuras de tipo concesional
A lo largo de 2013 hemos generado más de 5.700 GWh en las plantas solares, híbridas y de cogeneración, y puesto en funcionamiento tres nuevas plantas: en Abu Dhabi, Shams 1; en EE.UU., Solana; y en España, la Plataforma Extremadura, con una potencia instalada total de 480 MW. Además, hemos producido 102,1 ML de agua desalada.

La potencia total instalada y en construcción en nuestras plantas energéticas de EE.UU., Abu Dhabi, Sudáfrica, Argelia, Israel, México, Brasil, Uruguay, España, India y Holanda alcanza los 2.912 MW.
Actualmente, estamos desarrollando nuevas desaladoras en Argelia y Ghana, y líneas de transmisión de energía en Brasil, Perú y Chile.

Producción industrial
La construcción en Hugoton, Kansas, de la primera planta industrial para producir etanol de segunda generación con tecnología propia de Abengoa, y el desarrollo, en Salamanca, de la primera planta piloto de Waste to Biofuels son dos proyectos que hacen realidad nuestros esfuerzos en investigación e innovación de los últimos años.

Crecimiento y diversificación
El modelo de crecimiento se basa en la gestión simultánea de negocios con perfiles y características diferentes. Los flujos de caja de nuestras actividades tradicionales se reinvierten en el crecimiento de negocios emergentes. La rotación de las inversiones forma parte de nuestro modelo de negocio y disponemos de numerosas opciones de futuro que evolucionarán hasta su madurez. Cabe destacar Abengoa Hidrógeno y Abengoa Energy Crops, junto a otras opciones tecnológicas que Abengoa Research y los grupos de negocio obtienen de su investigación.

La actividad internacional de la compañía representa el 84 % de las ventas totales, entre los que destacan EE.UU. con el 28 %, Latinoamérica con un 29 %, Asia con 4 %, Europa con 12 % y África con 11 %.

Capital humano, empleo y seguridad
En Abengoa sabemos que el futuro depende de la creatividad del presente y éste, de la formación y de la entrega de quienes formamos parte de la compañía. Conscientes de ello cuidamos muy especialmente su desarrollo profesional y preparación. En 2013 hemos realizado más de 1,8 M de horas de formación, muchas en colaboración con algunas prestigiosas universidades del mundo.
También es importante destacar, dentro de nuestra cultura corporativa, la preocupación constante por la seguridad de nuestros equipos y nuestras operaciones en todo el mundo, lo que se traduce en un exigente sistema de calidad, prevención y control de riesgos laborales en todos los niveles de la organización.

Auditoría
Siguiendo nuestro compromiso con la transparencia y el rigor, hemos sometido el sistema de control interno a un proceso de evaluación independiente, conforme a las normas de auditoría del PCAOB. El Informe Anual incorpora cinco informes de verificación independiente sobre las siguientes áreas: cuentas anuales, sistema del control interno SOX (Sarbanes Oxley), Informe de Responsabilidad Social Corporativa, Informe de Gobierno Corporativo y diseño y aplicación del Sistema de Gestión de Riesgos de la compañía conforme a las especificaciones de la ISO 31000.

La responsabilidad social corporativa y el desarrollo sostenible

Penny Mathews

En un futuro marcado por la innovación y los retos asociados al desarrollo sostenible, Abengoa apuesta por una gestión responsable que reduzca los impactos negativos de su actividad, contribuya al desarrollo de las comunidades donde estamos presentes y construya relaciones de confianza con los grupos de interés. Fruto de este compromiso, Abengoa diseñó en 2008 un plan estratégico de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y hemos invertido en 2013 más de 9,1 M€ en acción social a través de la Fundación Focus-Abengoa.

 

Durante 2013 hemos intensificado la colaboración con los proveedores para reducir los impactos y mejorar las operaciones en la totalidad de la cadena de valor.

Un año más, a través del Informe de Responsabilidad Social Corporativa, elaborado de acuerdo a los principios del Global Reporting Initiative (GRI) y de la norma de aseguramiento de la sostenibilidad AA1000, comunicamos nuestro desempeño social, medioambiental y económico durante 2013 y los objetivos, retos y áreas de mejora para los próximos años.

Con estas intenciones ponemos a su disposición el buzón de Responsabilidad Social Corporativa (rsc@abengoa.com), nuestra página web (www.abengoa.com), nuestro perfil en Twitter y Linkedin, y nuestro blog corporativo (blog.abengoa.com).

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Diseñando los materiales del mañana

Francisco Montero Chacón (Investigador de Abengoa Research) y Manuel Doblaré Castellano (Director general de Abengoa Research).

Fue el discurso del a la postre premio Nobel, Richard P. Feynman, “Hay bastante espacio al fondo” el que inspiró en 1959 a toda una generación de investigadores para desarrollar lo que hoy conocemos como nanotecnología. “¿Por qué no –se preguntaba- escribir los 24 volúmenes de la Enciclopedia Británica en la punta de un alfiler?”. El discurso de Feynman resultó tan asombroso como desafiante. De hecho, no solo introducía la idea de ordenar directamente los átomos de la forma deseada sino que además, y lo que resulta hoy día más valioso, esbozaba la infraestructura necesaria para ello. Hemos necesitado casi medio siglo para certificar que esta idea, considerada en su momento como ciencia ficción, es posible y aunque todavía no hayamos llegado a ese punto, indudablemente nos encontramos más cerca.

La dificultad principal es cómo manipular algo tan minúsculo como los átomos y, por otro lado, cómo poder controlar los efectos de tal manipulación para conseguir unas determinadas propiedades en el material. Los científicos han demostrado que ya podemos trabajar en las escalas más pequeñas (como la atómica) así como en las más grandes (como la escala del continuo). El nuevo reto, por tanto, se centra en trabajar en ese puente entre las dos caras de un mismo mundo o, en otras palabras, unir los átomos a las estructuras. En este sentido, una de las cuestiones principales que se plantean es cómo conducir la información a través de ese puente. Por ejemplo, el paso del nivel atómico, en el que se define la energía de activación de un material, al nivel macroscópico de muchos procesos termoquímicos cubre alrededor de diez órdenes de magnitud en las escalas de longitud y tiempo. Por consiguiente, el flujo de información tiene que ser cuidadosamente seleccionado para obtener resultados representativos.

La naturaleza en sí misma es multiescala. De hecho, si miramos la escala humana –empleando el ejemplo que empleó Feynman en su discurso- toda la información de un ser humano se almacena en una pequeña fracción de una célula en forma de moléculas de ADN de aproximadamente 50 átomos por bit de información. Pero al mismo tiempo los seres humanos somos pequeños individuos en nuestro planeta, el cual es una fracción del sistema solar que, a su vez, es un pequeño punto en el universo. Esta fascinante separación de las escalas de la naturaleza quedó bien reflejada en el libro “Powers of ten”.

La idea es, por consiguiente, es la siguiente: tal y como los humanos somos capaces de inducir importantes cambios en el medio ambiente o como las células a su vez pueden influir en el ser humano; podríamos manipular la estructura de un material a diferentes escalas y obtener así unas propiedades específicas. Por ejemplo, podríamos manipular materiales microporosos para capturar CO2, funcionalizar y activar la superficie de una membrana para mejorar dispositivos para la filtración de agua, o crear un nuevo tipo de materiales estructurados para el almacenamiento de la energía térmica en plantas solares de concentración. Esto también podría aplicarse a los procesos de fabricación de dichos materiales, controlando importantes variables del proceso (como el consumo de energía o las emisiones) manteniéndose así favorable con el medioambiente.

Diseño multiescala de los materiales: desde los átomos a las estructuras.

Algunos de los ejemplos anteriores no son solamente ilustrativos, sino que algunas de estas aplicaciones están siendo llevadas a cabo por Abengoa bajo el proyecto Plataforma para el Diseño Virtual de Materiales. El objetivo principal de este proyecto es proporcionar a nuestros científicos un laboratorio virtual de vanguardia en el que se puedan caracterizar materiales innovadores con unas propiedades determinadas. Este enfoque virtual tiene importantes ventajas respecto al enfoque tradicional en cuanto a la reducción del número de costosos ensayos experimentales, reduciendo los costes de desarrollo y, lo que es más importante, facilitando la creación de valor.

Esto es ahora posible gracias a los avances desarrollados en las últimas décadas en el campo de la Ciencia de Materiales Computacional. De hecho, hoy en día es posible estudiar la materia desde la escala electrónica más fundamental hasta sistemas estructurales a escala real, con el objetivo de medir y optimizar las propiedades de los materiales para una aplicación concreta. La forma en la que los científicos unen estas escalas se conoce como multiescala, y no solo supone unir diferentes escalas de longitud y tiempo, sino también la interacción multidisciplinar entre los científicos.

Esto es algo esencial ya que este reto no puede ser afrontando por expertos individuales sino por verdaderos equipos multidisciplinares de físicos, químicos, biólogos e ingenieros que permitirán el diseño de materiales multiusos y optimizados. Éstos serán los equipos que desarrollen los materiales del mañana con propiedades que aunque eran impensables hace solo unos años (autorreparación, adaptación al entorno, autoensamblado y reorganización) no están muy lejos de nuestro alcance.

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Despegue del etanol celulósico y sus nuevos retos

Patricia Malo de Molina.

Directora de Comunicación de Abengoa.

El año 2014 marca un momento muy significativo para el sector de los biocombustibles de segunda generación en Estados Unidos, especialmente, el etanol celulósico. Por primera vez, plantas de tamaño comercial y con una buena financiación están comenzando a operar y el incipiente éxito de la industria del etanol celulósico se ve en el horizonte. Sin embargo, la propuesta de reducciones de la Agencia de Protección del Medioambiente de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) respecto a los requerimientos de volumen marcados en la Renewable Fuel Standard (Normativa de combustibles renovables) han supuesto un reto potencial que, probablemente, afectará a los actuales productores de biocombustibles, así como a las inversiones realizadas en instalaciones de segunda generación.

Al usar combustible de las más abundantes fuentes de materia prima orgánicas del planeta (fibras vegetales o biomasa celulósica), la producción del etanol celulósico renovable es un boom para el medioambiente. De hecho, un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos señala que las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el etanol celulósico creado a partir de plantas son un 94 % más bajas que las emisiones de la gasolina. Para sacar ventaja de este avance en la tecnología, el etanol celulósico puede ser mezclado con la gasolina convencional y usado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sin una pérdida significante de la energía del combustible. Además, ya que la biomasa utilizada para el etanol celulósico proviene de una abundante y amplia variedad de residuos orgánicos, la producción del mismo puede reducir la cantidad de residuos de los vertederos y usarla para hacer combustible en su lugar.

El Departamento de Energía de Estados Unidos calcula que existen, a nivel nacional, 1.300 Mt de biomasa celulósica: una cantidad que, en teoría, podría cubrir un tercio de la demanda de combustible para el transporte del país. No obstante, incluso en los Estados Unidos, la industria del etanol celulósico ha tenido que superar muchos obstáculos. Este año en concreto, se prepara para enfrentarse a nuevos retos, tales como hacer frente a retrasos de producción o a enredos reguladores –el más reciente, el referente a la reducción de la cantidad de biocombustible a mezclar con la gasolina para 2014 por parte de la EPA-.

Los productores de etanol celulósico, entre los que se incluye Abengoa, ven la RFS como el único motor del mercado que marcará el futuro de la industria de los biocombustibles. Esta norma promueve la inversión y la estabilidad garantizando un mercado para los productos de etanol celulósico. Además, el etanol de primera generación está claramente ligado a los más avanzados. Y es que son los productores de etanol de primera generación los que, de forma más probable, hagan inversiones en tecnología e instalaciones de segunda generación gracias a las infraestructuras existentes. Como resultado, la propuesta de reducir la mezcla del combustible podría disminuir, a su vez, el capital disponible para invertir en esa tecnología.

Para 2014, está previsto que más de una docena de plantas comerciales de etanol celulósico comiencen a operar. Entre ellas, se encuentra la nueva planta de más de 160 hectáreas de Abengoa en Hugoton, Kansas, la cual comenzará a producir en el segundo trimestre del año 25 millones de galones de etanol celulósico y 21 Mw de electricidad renovable al año utilizando solo biomasa.

Como muchos de los avances tecnológicos que están teniendo lugar en la industria de los biocombustibles, la planta de etanol celulósico de Hugoton creada por Abengoa supone toda una innovación en las energías renovables, ya que se usan encimas para convertir la celulosa en etanol a partir de una gran variedad de residuos: paja de trigo, milo, hierba o residuos de maíz.

Más allá de estas bendiciones ambientales, el etanol celulósico también trae consigo importantes beneficios económicos. Por ejemplo, la planta de Abengoa está realzando la economía de Hugoton y del estado de Kansas. Habiendo creado una media de 300 trabajos a tiempo completo durante los últimos dos años, la planta traerá a la comunidad 65 empleos permanentes y una nómina salarial de 5 millones de dólares al año. Además, Abengoa ha firmado contratos de diez años con agricultores locales para adquirir su biomasa y usarla para alimentar la planta, dando esto como resultado un impacto todavía más positivo en la economía local.

Con beneficios económicos y medioambientales, el etanol celulósico trae consigo avances para el sector de los biocombustibles de los Estados Unidos, nuevas oportunidades de desarrollo económico para las comunidades rurales y soluciones sostenibles para el futuro.

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Europa en la encrucijada: economía, energía y desarrollo

Natalia Fabra
Profesora de Economía
Universidad Carlos III de Madrid

 

 

 

 

 

 

 

Los dos conceptos que integran el término ‘desarrollo sostenible’ están íntimamente ligados: el desarrollo o es sostenible o no lo será. El desarrollo es inevitable porque es intrínseco a nuestra propia existencia como especie. Pero, sin embargo, si produce a toda costa tasas crecientes de deterioro medioambiental pronto encontrará sus límites. Se trata, por tanto, de encontrar cauces para que no desequilibre el conjunto de ecosistemas sin los que el propio desarrollo no sería posible.

Tenemos, por tanto, que trabajar para encontrar la combinación idónea y estable entre desarrollo y medioambiente, partiendo del hecho incontrovertible de que siendo inevitable el desarrollo, cualquiera que éste sea, encontrará límites en la calidad del medioambiente que le da soporte.

Desarrollo sostenible y conciencia social

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La sociedad empieza a modificar su conducta cuando percibe que el desarrollo genera deterioro medioambiental, cuyos costes superan los costes de prevenir o mitigar el daño. El problema radica en que, si bien el coste de la prevención y mitigación son incurridos por las generaciones presentes, sus beneficios se perciben de forma incierta y en plazos mayores, afectando a generaciones futuras que no están presentes hoy en la toma de decisiones. La sociedad solo tomará conciencia del problema medioambiental cuando perciba, en el corto plazo, que el deterioro que sus actividades causan sobre el medioambiente reduce su bienestar presente, y no solo el de generaciones futuras. Por esta razón, la educación medioambiental se revela como un instrumento ineludible para que los ciudadanos den mayor valor a los costes medioambientales frente a los supuestos beneficios cortoplacistas de las políticas que ignoran sus efectos negativos sobre el medioambiente.

Se empiezan a observar ya algunos síntomas de la toma de conciencia social. En primer lugar, la comunidad científica ha elaborado un cuerpo de conocimientos consistente y ha recopilado evidencias incontestables sobre el cambio climático y sus causas antropogénicas. En segundo lugar, la política ha empezado a incorporar en sus planteamientos la preocupación medioambiental, traduciéndose en la adopción de políticas contra el cambio climático en algunos países desarrollados. Y en tercer lugar, cada vez más grupos sociales, empresas e individuos van reconduciendo su conducta porque han comprendido que el deterioro medioambiental implica la destrucción de riqueza.

Pero la toma de conciencia social se produce de forma mucho más lenta que el avance acelerado de los daños medioambientales. Si esperásemos que, de forma espontánea, las generaciones presentes renunciasen al desarrollo presente en pro del desarrollo futuro, no llegaríamos a tiempo. La economía, y de su mano la política, debe centrarse en diseñar mecanismos que permitan que los costes medioambientales – que de otra manera la sociedad no percibiría a tiempo – se incorporen a la toma de decisiones. Éste es seguramente el mayor reto al que se enfrentan la economía y la política.

Los costes medioambientales en el sector eléctrico

El sector eléctrico ilustra la importancia de que los costes medioambientales sean incorporados en la toma de decisiones.

La producción de energía eléctrica genera diversas externalidades negativas de distinta magnitud, dependiendo de la fuente de energía primaria utilizada. Por ejemplo, la utilización de combustibles fósiles (carbón, gas y fuel-oil) para la generación eléctrica produce emisiones de gases que se relacionan con el efecto invernadero, con la lluvia ácida y con la alteración de los suelos. Estos combustibles presentan también, en los lugares de extracción, otros muchos impactos negativos, tales como la ocupación de los espacios y la alteración de hábitats naturales. La energía nuclear también genera efectos negativos sobre el medioambiente relacionados con la probabilidad de accidentes con diferentes grados de gravedad, así como riesgos ligados a la gestión de los residuos, cuya acumulación y almacenamiento definitivo todavía no se ha resuelto.

Toda opción es el resultado de su comparación frente a su alternativa. En su Informe de 2013, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) mantiene que en los últimos 100 años la temperatura media del planeta ha aumentado de forma significativa, siendo las tres últimas décadas las de mayor temperatura de los últimos 1.400 años. Paralelamente, ha ido incrementándose la acumulación de CO2 en la atmósfera a causa del aumento del uso de los combustibles fósiles y, si se sigue emitiendo CO2 al mismo ritmo que hasta ahora, en el horizonte del 2050 se producirá un aumento adicional de las temperaturas de 1,4 a 2,6 ºC. El cambio climático se traducirá en olas de calor vez más fuertes y frecuentes, en un aumento en el nivel del mar provocado por el deshielo, y en climas extremos- algunos fenómenos que ya hoy estamos presenciando.

Por ello, resulta prioritario contener las emisiones de gases de efecto invernadero, y por ello, la apuesta por las energías renovables no emisoras sigue siendo más que nunca necesaria. Y la reducción de emisiones se tiene que producir no solo en el sector eléctrico, sino también en otros sectores que no tienen, como el eléctrico, la capacidad de incorporar las energías renovables en el proceso productivo.

Europa: ¿más allá del 2020?

Desde hace décadas, Europa se ha erigido como líder mundial en la lucha contra el cambio climático. Con la adopción en 2009 de los objetivos 20-20-20 (reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero, alcanzar el 20% de renovables en el mix energético y potenciar la eficiencia energética un 20% para 2020), la Unión Europea puso en marcha políticas que encauzaban la transición energética. Pero en los próximos meses, Europa se enfrenta a decisiones muy delicadas. Tiene que establecer sus objetivos medioambientales más allá del 2020 y las políticas que puedan hacerlos posibles. Si Europa reafirmara su compromiso contra el cambio climático con objetivos ambiciosos para 2030, se revitalizarían las negociaciones a nivel internacional, contribuyendo al mayor éxito de la cumbre de París en 2015.

Es evidente que Europa no puede solucionar en solitario un problema que es de escala global, pero si sus instituciones llegaran a anteponer el corto al largo plazo, obviando los efectos sobre generaciones futuras, y retroceder en sus compromisos medioambientales, podrían poner en jaque el compromiso global. Estaríamos comprometiendo no solo el desarrollo económico y medioambientalmente sostenible sino además nuestra propia identidad como europeos.

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Hacia un mundo sostenible












Izaskun Artucha,
Directora del Departamento de desarrollo estratégico de Abengoa.

El Congreso Mundial de Energía es uno de los eventos más importantes relacionados con la energía. Y es que proporciona una plataforma para la discusión de los aspectos claves de la agenda energética de los principales jugadores del sector. Organizado por el Consejo Mundial de la Energía cada tres años, la XXII edición del Congreso se celebró en Corea del Sur el pasado septiembre bajo el atractivo lema: “Asegurando hoy la energía de mañana”.

Uno de los habituales del Congreso es el gigante Siemens, cuya participación en esta edición ha consistido, en parte, en la presentación del informe: “Conectando posibilidades-Escenarios para la optimización de los sistemas de energía”. Se trata de un análisis de la actual situación energética, que se ve completado por una serie de recomendaciones para un determinado número de países. Aunque largo, el informe no se hace difícil de leer y está estructurado de tal forma que permite al lector acceder de forma sencilla a los temas que le puedan parecer más interesantes.

El consumo de energía se encuentra en continuo crecimiento a causa de las economías en expansión y los países emergentes, acelerándose la urbanización y la creciente demanda de movilidad, así como otros servicios relacionados con la energía.

En este contexto, el mayor reto global que tenemos por delante desde el punto de vista energético es proporcionar un suministro de energía sostenible, seguro y asequible tanto para zonas urbanas como rurales.

Cada país se enfrenta a sus propios retos a causa de su infraestructura, su madurez económica, los recursos energéticos disponibles y el crecimiento de la población. En este sentido, las soluciones propuestas deben estar hechas a medida de cada situación, aunque encontramos elementos comunes en todas ellas:

-La reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

-El desarrollo de tecnologías de energías renovables.

-Un uso más eficiente de los recursos naturales disponibles en cada país, en especial de las fuentes de energía primaria.

-Y una modernización de la infraestructura energética

(principalmente la generación y el transporte).

Un elemento clave de cualquier posible solución es la posibilidad de crear un impacto económico positivo. La reciente crisis económica ha resaltado que la concienciación ambiental se hace menos relevante en épocas de dificultades. Para aquellas medidas que no proporcionan un beneficio económico inmediato (principalmente aquellas cuyo único efecto es la diminución de las emisiones de CO2), se debe asignar un coste a dichas emisiones para incentivar su reducción

Europa

Europa ha sido el líder de la energía renovable hasta ahora; sin embargo,actualmente afronta el reto de cumplir sus objetivos 20-20-20, y al mismo tiempo mantenerse competitiva en el mercado global. Las soluciones propuestas son:

a)    Optimizar la localización de la energía renovable.                                                      
 Las renovables se encontrarán en las localizaciones geográficas más eficientes: la energía eólica en el norte, y la solar, en sur, donde los factores de carga sean mayores. Además, se necesitará nuevas infraestructuras de transmisión eléctrica para los flujos de electricidad norte-sur.
El ahorro neto (nueva capacidad-inversiones en red) podría alcanzar los 60.000 millones de euros en 2030.


b)    Del carbón al gas.
Las plantas alimentadas por carbón serán sustituidas por centrales mucho más eficientes de gas de ciclo combinado. En este escenario, las emisiones de C02 se reducirán 365 Mt en 2030.

Estados Unidos

Los Estados Unidos han experimentado una importante transformación en su sistema energético ya que el desarrollo la industria de gas pizarra ha hecho al país virtualmente independiente desde el punto de vista energético. Ahora, el desafío consiste en explotar esta industria hasta su máximo potencial y diversificar las fuentes de energía a través de la inclusión de más energías renovables.

a)    Del carbón al gas.
El incremento de demanda de gas consecuencia de la transformación de plantas de carbón a gas, se podría cubrir con la nueva producción de gas barato a través de fraking.
Esto reduciría las emisiones de CO2 1000 Mt para 2030 sin acrecentar los precios de la energía.


b)    Modernización de la red eléctrica.
La actualización de la red de transmisión eléctrica permitirá la integración de más energías renovables y, lo más importante, la reducción de las pérdidas de electricidad.
Si asumimos una mejora del 2 % (de un 6 % a un 4 % en Alemania), los ahorros anuales alcanzarían los 4 mil millones de dólares. Además, toda la economía se beneficiaría de una reducción de los cortes de electricidad. Y es que se ha calculado que éstos suponen un gasto de 80 mil millones de dólares al año.

Arabia Saudí

Arabia Saudí tiene un mercado energético altamente dependiente de los combustibles fósiles (sobre todo, petróleo y derivados). El crecimiento económico ha conducido hacia un gran consumo de energía y, consecuentemente, de petróleo nacional. En este caso, el reto sería racionalizar el consumo de petróleo nacional y, al mismo tiempo, maximizar los ingresos de la exportación de petróleo.

a)    Del petróleo al gas.
La transformación de todas las plantas de vapor por combustión de petróleo a centrales de gas de ciclo combinado, supondría unos ahorros de 42Mtoe y un crecimiento anual de los ingresos de las exportaciones de 18.000 M$ a partir de 2030. Además, el cambio ahorraría 85 Mt de CO2 de 2030 en adelante.

b)    Mayor contribución de tecnologías no emisoras.
Este escenario contempla el desarrollo no solo de tecnologías renovables (eólica, solar fotovoltaica y CSP) sino también energía nuclear. En este escenario, los ingresos de las exportaciones aumentarían 16.000 M$ al año y la reducción de las emisiones de CO2 alcanzaría los 93 Mt.

 China

El permanente y rápido crecimiento económico de China supone un importante reto  para el sector energético nacional: proporcionar suficiente energía y a un coste asumible. Esto se debe conseguir evitando el aumento de la dependencia de las importaciones e intentando cumplir los objetivos de reducción de CO2. Para ello, China necesita hacer uso de los recursos existentes de una forma más eficiente y diversificar el uso de recursos energéticos, tanto convencionales como renovables.

a)    Sustituir las antiguas plantas de carbón por nuevas instalaciones o plantas de gas.
El 30 % de la capacidad de generación de China está basado en el carbón. El reemplazo de antiguas e ineficientes plantas por otras más grandes y eficientes no solo reducirían las emisiones de CO2, sino que también, reducirían los costes anuales de combustible alrededor de 14 mil millones de dólares.
Un escenario alternativo sería el cambio de algunas plantas de carbón a plantas de gas, al mismo tiempo que se desarrolla la industria de gas pizarra.

b)    Aumento del porcentaje de generación renovable.
Incrementar el porcentaje de renovables (excluyendo energía hidráulica) en el mix energético a 30 % en 2030, principalmente a través de eólica  y la fotovoltaica.
La gran inversión requerida se vería parcialmente compensada gracias al ahorro en costes de combustibles e incentivos económicos relacionados con las emisiones de CO2. En este escenario, se esperan ahorros de más de 2.000 Mt de dióxido de carbono: el equivalente al doble de las emisiones de CO2  de Europa en 2010.

Podríamos preguntarnos si todas estas propuestas son realistas. Algunas parecen difíciles de ejecutar ya que requerirían cambios fundamentales en política energética y económica que deben permanecer estables durante un largo periodo de tiempo y a través de diferentes ciclos económicos. Sin embargo, la implementación de solo una fracción de ellas, supondría un progreso extraordinario hacia un sistema energético con tecnologías innovadoras, una protección del clima y del medioambiente más efectiva y mayor seguridad de suministro.

Para nosotros en Abengoa, las conclusiones de este informe así como la temática del Congreso Mundial de la Energía en sí son otra confirmación de que el camino hacia el futuro que elegimos hace años es el correcto. Y es que el mundo está lleno de oportunidades para el desarrollo de nuestro negocio actual y el que desarrollaremos en el futuro ya que, en línea con nuestra visión, estará orientado al desarrollo sostenible a través de la innovación tecnológica.

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La política energética de la Unión Europea

Germán Bejarano García
Adjunto al presidente y director de relaciones institucionales de Abengoa.

Aunque la política energética en sentido amplio está presente desde el inicio de las entonces Comunidades Europeas y en las organizaciones precedentes (Comunidad Europea del Carbón y del Acero –CECA- y Comunidad Europea de la Energía Atómica –EURATOM-), en los tratados posteriores no se configura como política común hasta el Tratado de Lisboa. No obstante, sí existía una política en el ámbito del medioambiente y, también, medidas parciales en materia de energía.

En concreto, el Tratado de Lisboa (2007) reconoce la importancia de la política energética y reserva un título específico (artículo 194 del TFUE) a la energía, declarando, asimismo, su coordinación con el funcionamiento del mercado interior, la necesaria solidaridad entre los socios, y con la preservación y mejora del medioambiente. Cuatro objetivos rigen esta política: el funcionamiento del mercado, la seguridad de abastecimiento, el fomento de la eficiencia y el ahorro energéticos; la interconexión de redes, y el desarrollo de energías nuevas y renovables. El Tratado, al definir la base jurídica de la política energética, habilita un procedimiento para que la Unión actúe en los cuatro campos mencionados, siempre sometida al principio de subsidiariedad.

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Esta orientación en los tratados se ha plasmado en actuaciones concretas como resultado de un largo proceso de priorización de objetivos y formulación de acciones contenidas en el Libro Blanco de 1995 y en los Libros Verdes de 2000 y de 2006. Como resultado de ello, la Comisión presentó una comunicación en 2007 que plantea el logro de un muy ambicioso objetivo europeo: lograr que en 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) supongan una reducción del 20 % con respecto a las de 1990.

La estrategia europea para lograrlo identifica tres grandes retos que se han de conciliar: sostenibilidad, seguridad de abastecimiento y competitividad, al tiempo que define objetivos específicos en cuanto a la introducción de energías renovables, reducción de emisiones y eficiencia energética con el horizonte 2020, todo ello en el marco de un plan de acción estructurado que se desarrolló entre los años 2007 y 2009.

Además de reconocer que este ambicioso objetivo global de reducción de GEI representa un cambio hacia una economía con bajas emisiones y alta eficiencia energética, la Unión Europea se planteó en su desarrollo estratégico todo un conjunto de aspectos conexos relativos a la estructura del mercado, las redes existentes y futuras, las relaciones internacionales involucradas, el mercado interior de la energía, la solidaridad entre estados miembros, organismos de regulación o la transparencia en los mercados, entre otros asuntos más destacados. Es decir, que el paquete legislativo conocido comúnmente como 20-20-20, siendo una pieza central de la política energética, es necesariamente complementado con medidas específicas que afectan a los aspectos mencionados.

El paquete legislativo central se aprobó en 2009 y se compone de un conjunto de directivas dirigidas, por un lado, a la reducción de GEI en un 20 % en el horizonte del año 2020, comparado con las de 1990 (con un acuerdo internacional específico el compromiso podría elevarse al 30 %); a que la proporción de energía renovable represente en 2020 un 20 % del total para el conjunto de la Unión (cada Estado Miembro ha de alcanzar una determinada cuota nacional que, en el caso de España, es también del 20 %) y que cada Estado alcance un mínimo del 10 % de fuentes renovables en todos los tipos de transporte en 2020. Y, finalmente, al aumento de la eficiencia energética, de modo que el ahorro energético alcanzase un 20 % respecto a las proyecciones estimativas de consumo en 2020.

Este ambicioso paquete de energía y cambio climático se acompañaba, como ya hemos indicado, de un conjunto de medidas y normas complementarias que fueron aprobadas en los siguientes años tocando las áreas de la tecnología, la eficiencia energética, el perfeccionamiento del comercio de emisiones, los mercados de electricidad y de gas (tercer paquete legislativo sobre mercado energético), o normas sobre reguladores, entre otras.

Durante el mandato de la actual Comisión (2010-2014), su primer acto político fue la denominada Estrategia 2020, encaminada a la superación de la crisis económica y al logro de un crecimiento dinámico y sostenible. Los objetivos de energía y clima ya descritos eran parte de esa estrategia. Para subrayar este compromiso, la Comisión prepara en 2010 una comunicación denominada “Energía 2020: Estrategia para una energía competitiva, sostenible y segura”, en la que se reiteran cinco prioridades: limitación del consumo de energía en Europa poniendo el acento del ahorro energético en el transporte y en la construcción, logro de un mercado integrado europeo de energía, refuerzo del componente tecnológico y de innovación en este área (Plan EETE), protección de consumidores (seguridad de suministro y competitividad de precios) y refuerzo de la dimensión exterior de la política energética europea. La Comisión ha venido trabajando en estos años en el desarrollo de este amplio programa.

En la presentación de su último programa de trabajo, el correspondiente a 2014, la actual Comisión Europea presenta el crecimiento y el empleo como grandes objetivos, indicando que 2014 ha de ser un año de ejecución y de resultados. En este marco, la política energética ha de favorecer el acceso de los consumidores a un mercado integrado y que tenga mayores garantías de suministro gracias a las conexiones energéticas. La Comisión subraya los objetivos de eficiencia y competitividad en precio a disposición de los consumidores.

Este programa de trabajo para el actual año de transición en Europa ratifica lo que para muchos supone un cambio mayor en la política energética europea que se formalizó en 2013, en concreto en el Consejo Europeo de mayo pasado, en el que las prioridades parecen haber basculado hacia la eficiencia económica frente al compromiso ambiental de lucha contra el cambio climático.

El Consejo Europeo afirmaba en sus conclusiones que el esfuerzo ha de orientarse hacia el fomento de la competitividad y a responder al reto de los precios y costes. Para lograrlo entienden los estados miembros que hay que acentuar las medidas destinadas a lograr plenamente el mercado interior de energía operativo e interconectado, la atracción de nuevas inversiones en el sector, la diversificación de abastecimiento y las medidas de eficiencia energética.

Se está a la espera de la presentación en febrero próximo de la estrategia sobre el clima y la energía en el horizonte 2030, que proporcionará el marco de actuaciones en el que se quieren conciliar los objetivos de inversión y creación de empleo, dotándonos de un entorno de certidumbre más claro, en lo relativo a reducciones más ambiciosas de GEI. Este documento, que ya se espera que cause controversia entre los diferentes actores en presencia, permitirá calibrar en qué medida este pasado quinquenio ensombrecido por la crisis económica ha arrumbado parcialmente el compromiso y el liderazgo europeos en favor de la lucha contra el cambio climático.

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